Hace 12 años, Alma Rosa creó su emprendimiento, DI (Discapacidad Intelectual) Postre como unión de sus dos pasiones: la cocina y el apoyo a personas que viven con está condición.
En su taller los y las jóvenes de más de 18 se empoderan, aumentan su autonomía e incluso, muchos de ellos y de ellas logran insertarse en el sector gastronómico gracias a sus aprendizajes.
Con la crisis generada por el coronavirus, los productos que antes les adquirían los restauranteros dejaron de venderse temporalmente. “No queremos bajar la cortina”, pide Alma, mientras que nos invita a que la apoyemos

 

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